Por Juan Bidondo – Co-Founder & COO en Agency Coda

En los últimos años y con más fuerza en tiempos de pandemia, en donde los sectores de IT pasaron a primera plana, las historias de jóvenes exitosos se convirtieron en noticia. Se trata de perfiles de moda, de apariencia prometedora.

Diego (35) es uno de los tantos protagonistas. De formación en Administración de Empresas, renunció a su trabajo en Buenos Aires y, tras realizar un curso de programación de tres meses, fue contratado por una empresa en Europa. Allí, no le pagan por su rendimiento, sino por aprender, y la suma que percibe es ampliamente superior a la que reciben otros colegas más capacitados en Argentina.

Historias como esta son las que se destacan. Y a la vez que alientan a cada vez más personas de todas las edades a incorporarse en el sector; también son la fuente de sobre expectativas que en ocasiones derivan en frustraciones y en conflictos.

Un sector con vacantes

Históricamente, alrededor de 5.000 posiciones quedan sin cubrir cada año en el sector, según la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI). Y de acuerdo con la entidad, este número puede ascender a 15.000 si se toma en cuenta la demanda insatisfecha en otras industrias.

Es que no solo las empresas de tecnología pelean por el talento, sino también firmas de todos los sectores que optaron por desarrollar sus propios departamentos de IT. En este escenario, las ofertas varían de forma inmensurable, a causa de diferentes factores. Entre ellos se listan la voracidad de las nuevas herramientas tecnológicas, que generan la sensación de emergencia en las empresas, y el desconocimiento del empleador que, en consecuencia, sale a buscar talentos con presupuestos errados.

A esto se suma que, ante la enorme demanda, los recruiters tratan de generar candidatos hasta donde no los hay. Es común que personas empleadas reciban ofertas tentadoras, y estas son justamente las búsquedas que pueden confundir a los candidatos.

Para entender el contexto, Diego Ortega, vicepresidente de Pullmen, explica que “la educación argentina se destaca por estar varios años detrás de las demandas mundiales”. “En tanto la tecnología es un área en constante evolución, las empresas y el Estado se encuentran con las dificultades de no estar a la altura de estas necesidades. Escasos incentivos y salarios en una moneda cada vez más devaluada, hacen que los pocos jóvenes que se dedican a estudiar sistemas busquen empleo en otros países, con la gran ventaja de no tener que abandonar su hogar para ello”.

A su vez, precisa que “en la mayoría de los casos, se trata de jóvenes que recién comienzan su carrera y necesitan un ingreso inmediato para cubrir sus estudios“. “Es muy difícil mantenerlos en el puesto, una vez ya pasada su etapa de junior. Es por ello que la mayoría de las empresas ofrecen como adicional al sueldo, el abono a capacitaciones que suelen ser en dólares, para así lograr un sentido de pertenencia que para el mundo de los sistemas, es todo un desafío”, explica.

De acuerdo con Juan Bidondo, co founder de Agency Coda, en el mercado, hay excelentes developers con mucho potencial. Pero también “hay muchos con muy poca experiencia que ya se postulan a posiciones de CTO, sin una vara confiable, dado que ellos mismos desconocen sus limitaciones”. “Hay candidatos que aplican a cargos muy completos, con muchos requisitos, y a la hora de las pruebas, llegan enormes frustraciones para ellos y para nosotros”, señala.

Bidondo es categórico a la hora de analizar el escenario: “Muchos de estos perfiles rinden para sostener técnicamente un sitio o sistema, pero no para alcanzar desafíos tecnológicos serios, como desarrollar una plataforma de características similares a la de Mercado Libre en cortos períodos de tiempo, lo que genera desbalances en el segmento”.

Para dar respuesta a la demanda, desde los sectores público y privado acercaron diferentes propuestas. Ya en 2017, el Gobierno puso en marcha el Plan 111 mil, con el objetivo de formar en el transcurso de cuatro años a 100.000 programadores, 10.000 profesionales y 1.000 emprendedores. Más recientemente, en este año, anunció la segunda etapa del plan Argentina Programa, el cual comprende un subsidio económico y la posibilidad de tener conexión gratuita a internet. Y en paralelo, desde CESSI, empujan el Plan 2030, que busca lograr más de 500.000 empleos formales.

Qué y cómo se mide la carrera

La volatilidad del mercado de desarrollo en IT hace que el camino del profesional hacia el crecimiento económico se acorte. Pero lo que pocos tienen en cuenta es “cuánto y cómo se acorta el aprendizaje“, dice Bidondo.

Carlos Contino, socio de CONA RH, explica que esto está vinculado con las aspiraciones y expectativas de estos perfiles. “Muchos perfiles senior como desarrolladores, arquitectos, QA, DevOps o software engineers, están trabajando para el exterior y tienen la particularidad de imponer sus condiciones no solo de sueldo sino de características del trabajo: si lo harán desde su casa o yendo a la oficina, entre otros”, indica.

Y a su vez, sostiene que el fenómeno se conjuga que el valor del talento argentino: “Es tan cierto que todos los países de alrededor y aún más lejos están buscando y contratando talento aquí”.